Nota: Abrimos este pequeño rincón para que nuestro nuevo colaborador, Dylan Carson, publique su primero de sus (esperemos) muchos posts. Para los que no conozcáis nada de la obra de este californiano, sólo deciros que debéis liberaros de prejuicios antes de escucharlo. Su voz es simplemente… ¿cómo describirla?… imaginad a alguien que lleve haciendo gárgaras con cristales y clavos durante treinta años y os haréis una idea…
No deja de sorprender que fuera Epitaph (el sello que inundó de “tu pa tutu pa-tu pa tutu pa” la mitad de la década de los 90) el que editara en 1999 este CD (en lugar de Island el sello habitual hasta entonces del artista de Pomona). Mule Variations nos devuelve al Tom Waits mas folk y experimental, retorcido a ratos, pero menos furibundo que en anteriores trabajos.
Se nota que el disco ha sido grabado en un rancho: casi puedes ver el polen flotando a través de los rayos de sol y escuchar el viento a través de las plantas de algodón. El disco bebe claramente del blues, del folk y de la música tradicional sureña americana. La mayor parte de las canciones están co-escritas con su esposa y musa Kathleen Brennan. Merece la pena, si me lo permitís, analizar, una por una, las canciones de este gran álbum:
El primer corte es la inclasificable Big in Japan. Cuando la escuché por primera vez (en un recopilatorio de Epitaph) pensé “¿Dios Mío? ¿Qué es esto?”. Ese riff, esa cadencia… Esto es chulería y lo demás son memeces amigos…
I got the style but not the grace
I got the clothes but not the face
I got the bread but not the butter
I got the winda but not the shutter
But I'm big in Japan I'm big in Japan But heh I'm big in Japan
Lowside of the road nos evoca las polvorientas y solitarias carreteras del sur de Estados Unidos.
The moon is red and your
Dancin real slow
29 miles left to go
The chain momkeys
Help you with your load
You're rollin over to the
Lowside of the road
La emotiva Hold on, que da ganas de hacer cosas buenas por los demás, podía ser perfectamente banda sonora de un anuncio de Cruz Roja. Y esto no lo digo en sentido peyorativo, ni mucho menos, porque viendo las canciones que utilizan para muchos anuncios, utilizar ésta sería un avance comparable al Renacimiento en Europa.
Get behind the mule, perfecta para tararear mientras caminas con un petate al hombro al borde de una carretera. Si tenéis la oportunidad, probadlo…
La escalofriante What´s he building? es la ineludible “rayada” del álbum. Porque en todo disco de Tom Waits que se precie hay un corte bizarro (es una especie de marca de la casa, igual que Tool meten la típica “marcianada” en todos sus discos). Os aseguro que andar por la calle borracho a las 5 de la mañana escuchando este tema es algo digno de experimentar, (como ver Blade Runner fumado).
He has no children of his
Own you see... He has no dog
And he has no friends and
His lawn is dying... and
What about all those packages
He sends. What's he building in there?
La resacosa Cold Water. No podréis quitaros de la cabeza el poderoso estribillo Well I woke up this morning. With the cold water. With the cold water. With the cold wateeeer.
Os parecerá estar despertando en un motel de carretera de esos de camas que vibran y Biblia en la mesilla.
La nostálgica House where nobody lives nos hace recordar esa casa abandonada en las que (casi) todos hemos entrado de niños preguntándonos como serían las personas que vivieron allí y por qué se marcharon.
There's a house on my block
That's abandoned and cold
Folks moved out of it a
Long time ago
And they took all their things
And they never came back
Looks like it's haunted
With the windows all cracked
And everyone call it
The house, the house where
Nobody lives
Pony es un nostálgico ejercicio de lirismo, con ese estribillo que dice “espero que mi pony encuentre el camino a casa”. Impresionante la sensibilidad de este hombre, algo fuera de lo común.
La desconcertante Black Market Baby, cuyo estribillo es sencillamente inquietante:
She's my Black Market Baby
She's my Black Market Baby
She's a diamond that
Wants to stay coal
Wants to stay coal
La desquiciada Eyeball Kid, (cuya percusión me recuerda a la época de Swordfishtrombones), retoma ese sonido casi circense, de freak-show, tan característico de otros de sus trabajos anteriores.
Picture in a frame es una hermosa canción de amor recuerda a los tiempos del Closing Time: un piano y la voz de Waits que se convierte en un susurro en un local vacío.
Chocolate Jesus, posiblemente la canción más sureña que haya hecho Waits, parece estar cantándola encaramado en una rama sobre el Mississipi. La letra una vez más, impagable:
Don't go to church on Sunday
Don't get on my knees to pray
Don't memorize the books of the Bible
I got my own special way
Bit I know Jesus loves me
Maybe just a little bit more
I fall on my knees every Sunday
At Zerelda Lee's candy store
Well it's got to be a chocolate Jesus
Make me feel good inside
Got to be a chocolate Jesus
Keep me satisfied
Georgia Lee es un panegírico sobre una mujer asesinada (no se si real o no). Como no podía ser de otra manera es la canción más amarga del disco y parece reflejar impotencia ante la muerte de una buena persona.
Why wasn't God watching?
Why wasn't God listening?
Why wasn't God there for
Georgia Lee?
Filipino Box Spring Hog es la canción mas bluesera del álbum. Una canción poderosa, cantada con mala leche, llena de matices en todos los instrumentos.
Take it with es lo más parecido a una balada del álbum. De nuevo un piano y la voz de Waits.
Come on up to the house a mi me suena como la canción más épica del disco. Un digno broche final.
En definitiva, para mí un disco redondo (uno más, y ya van unos cuantos desde 1973) de este genio que espero que nos siga brindando obras tan grandes como esta. Imprescindible.